Cuando llueve mucho todos se preocupan lo que pasa con los ríos, es evidente, pero la preocupación se concentra aguas abajo donde el cauce convive con los sectores densamente poblados.
Debiera haber igual o mayor preocupación pública con lo que sucede con los grandes embalses que tiene una región como la nuestra, mal que mal todo lo que pasa río abajo es consecuencia de lo que pasa río arriba.
En la región del Biobío la Dirección de Aguas monitorea permanentemente la represa Ralco y Pangue, además del embalse de la central hidroeléctrica Angostura.
Todos estos son embalses artificiales, sobre los cuales hay estrictas normas de funcionamiento que incluye abrir las represas en caso que sus niveles alcancen niveles críticos, cuestión que durante los últimos sistemas frontales no ha sucedido.
De los tres embalses, Panque ubicado en el Alto Biobío es el que más se ha acercado a su cota maxima de operación llegando a un 92%.


