En una ceremonia realizada en el Museo de la Loza, la Municipalidad de Penco y la Seremi de las Culturas, las Artes y el Patrimonio del Biobío firmaron el convenio que da inicio oficial al proyecto “Estudio Patrimonial para el Ingreso de Solicitud de Denominación de Origen de la Loza de Penco en el Instituto Nacional de Propiedad Intelectual“.
La iniciativa fue adjudicada por el municipio a través del Fondo del Patrimonio Cultural, Concurso Regional del Ministerio de las Culturas con una inversión de $14.964.000.
El proyecto tendrá una duración de diez meses y permitirá desarrollar un completo estudio técnico, patrimonial y comunitario destinado a reunir todos los antecedentes necesarios para solicitar la Denominación de Origen de la Loza de Penco ante el INAPI, reconocimiento que busca proteger un producto único elaborado con las históricas arcillas de la comuna.
La iniciativa representa un paso trascendental para la preservación de uno de los últimos patrimonios industriales del Biobío. La antigua Fábrica Nacional de Loza, más conocida como Fanaloza o Lozapenco, fue durante décadas el principal motor económico y social de Penco, dando empleo a generaciones de familias penconas y transformándose en un verdadero símbolo de identidad local. La postulación del proyecto destaca que la relevancia de la Loza de Penco es comparable a la que tiene el carbón en Lota o la industria textil en Tomé.

Rescatando la cultura patrimonial de Loza de Penco
El alcalde de Penco, Rodrigo Vera, señaló que “el Plato Willow, hoy día, va a poder, con estos más de 15 millones de pesos, generar su proceso de inscripción para ser reconocido como su declaración de origen. Por lo tanto, la declaración de origen le va a permitir tener identidad, patrimonio, pero sobre todo cultura, desde el punto de vista de un elemento distintivo, y de origen de nuestra comuna. Asimismo, el estudio señala que la producción de loza en Penco se extendió por 126 años de historia, siendo reconocida por la calidad de sus productos, la singularidad de sus procesos productivos y el uso de arcillas locales con características fisicoquímicas únicas, que permitieron la fabricación de piezas exportadas a diversos países de América Latina, Norteamérica y Europa”.
La seremi de las Culturas del Biobío, Carolina Tapia, por su parte indicó que “este fondo de patrimonio cultural va a permitir hacer una investigación acuciosa y rigurosa de un patrimonio de la comuna que todos conocemos de manera evidente, pero que es importante que también esté respaldado por investigación histórica que avale aquello”.
Además, el proceso tendrá un fuerte componente de participación ciudadana. Mario Fuentealba González, por ejemplo, posee la mayor colección de piezas de Lozapenco de Chile. Sumado a ello, tiene una muestra permanente en el Museo. “Aquí nosotros tenemos 355 piezas aquí en el museo de la Loza, Yo igual en casa mía, tengo cerca de 2.000 piezas, las cuales siempre las muestro, aquí la gente queda maravillada con estas muestras de tantos artículos que fueron quedando en el olvido, pero no en las cosas que ahora las podemos mostrar para que la gente las pueda ver y palpar”.

