Una investigación de la Universidad Católica de la Santísima Concepción determinó que la contaminación producida por los buses petroleros podría disminuir por sobre un 60% si se cambia a buses eléctricos en ciudades medianas.
El caso del estudio se planteó en Chillán y Chillán Viejo, conurbación capital de la vecina región de Ñuble. El financiamiento de “Estimation and Analysis of the Reduction in CO₂ Equivalent from the Replacement of Public Transport Buses with Electric Ones in the Cities of Chillán and Chillán Viejo” provino del Gobierno Regional, y lo lideraron académicos de la casa de estudios local.
En base a metodología internacional para medir emisiones, proyectaron que electrificar la flota de buses chillanejos permitiría evitar cerca de 9.429 toneladas de dióxido de carbono al año. Estos números, para hacerse una idea, son importantes y pueden mejorar si nuestra electricidad fuese aún más renovable.
El Director del proyecto FIC y Director Alterno del Centro de Energía, Dr. Eduardo Espinosa, enfatizó en el ejemplo de Chillán. Para él, esta reducción es especialmente relevante para ciudades intermedias. “La reducción estimada es de poco más del 60% de las emisiones, lo que es bastante significativo”. Es más, si la electricidad chilena aumenta su porcentaje de fuentes renovables, puede reducirse hasta en 65% las emisiones.
Transporte público eléctrico también disminuiría ruido
En invierno, el mayor culpable de la contaminación es la leña verde. Sin embargo, el transporte público igual es una patita importante en el asunto y que sea eléctrico ayudaría a disminuir la mala calidad del aire. “Además, hay beneficios en confort: un vehículo eléctrico no produce ruido y ofrece mejores condiciones para los pasajeros”, dijo el doctor Espinosa.
Comparando la flota, cercana a 300 buses, y sus recorridos reales, se hizo un estimado de consumo de petróleo. Luego, este resultado se comparó al consumo y contaminación ambiental de un sistema de transporte público eléctrico.
No obstante, esto no deja de ser un estudio. En la práctica, es sumamente complejo avanzar a un sistema de transporte público 100% eléctrico. Falta infraestructura masiva, disminución de costos y apoyo de un Estado que, por lo visto, no está muy de buenas con la locomoción colectiva. El programa “Renueva tu Micro”, por ejemplo, ayuda a comprar un bus eléctrico, pero no financia el cargador.
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