Si caminas por Concepción, quizás pudiste notar que en algunas calles se pueden ver rieles bajo el asfalto. Específicamente en calle Rengo al llegar a O’Higgins es posible ver estos elementos que forman parte de una antigua historia penquista: la presencia de uno de los primeros sistema de transporte de Concepción.
Estos rieles son testigos y representan la prehistoria del transporte público en la ciudad de Concepción y que brevemente vamos a repasar en esta nota para Sala de Prensa.
Rieles de Tranvía descubiertos en paseo Barros Arana
El año 2014, cuando se hacía la remodelación del paseo Barros Arana de Concepción, muy cerca de calle Castellón se descubrieron algunos de esos rieles.

Durante varios años estos testigos de uno de los primeros medios de transporte de Concepción, estuvieron depositados en el Cementerio General. Hoy, permanecen instalados en la terraza de la Galería de la Historia.

Rieles en calle Rengo de Concepción
En calle Rengo aún es posible observar a simple vista la existencia de algunos de estos rieles. Son como las vías de un ferrocarril moderno, pero utilizados por los antiguos tranvías.

Rodrigo Chávez del Instituto Ferroviario nos entregó algunos detalles de estos elementos. “Son restos de las vías de los tranvías que existían en Concepción. La trocha (ancho) de esas vías era estándar, es decir, de 1.435 milímetros y funcionaron hasta 1941”.

La breve historia del transporte público en Concepción: de los carros de sangre a los tranvías
En el Archivo Histórico de Concepción se cuenta parte de esta historia. “Primero con los coches y carretas, luego con el ferrocarril urbano y finalmente con el servicio de tranvías eléctricos. Tras revisar los antecedentes recopilados y expuestos en esta publicación, podemos advertir una serie de características que hacen del periodo comprendido entre 1886 y 1908 una época de modernización acelerada de la ciudad de Concepción, tanto en relación a su transporte público como a su población. En sólo 22 años, la ciudad experimentó cambios drásticos en cuanto a los sistemas tradicionales de tracción de vehículos, pasando de la fuerza de los animales a la fuerza de la electricidad”.

El relato cuenta la historia de los famosos Carros de Sangre. “En 1885 se presenta al concejo municipal un proyecto de ferrocarriles urbanos, como se denominaba a vagones de tren, montados sobre líneas del ferrocarril, a tracción animal, es decir, a sangre. El proyecto se presentó por don Francisco Casanueva y don Andrés Hallydie, ambos representantes de la firma británica Chilean Street Railroads. No existiendo otro similar, fue aprobado por unanimidad, otorgando la municipalidad el plazo de cuatro meses para que fuese ratificado por la empresa británica.
El olvidado ramal de tren que atravesó alguna vez la provincia de Arauco

