ACV es la sigla que identifica al Accidente Cerebrovascular. Es la interrupción o reducción del suministro de sangre hacia una parte del cerebro.
Básicamente, hay dos tipos de ACV. El isquémico es el más frecuente, siendo cerca del 90% de los casos, se origina por un coágulo o tapón que bloquea el flujo sanguíneo hacia el cerebro, impidiendo que llegue oxígeno y nutrientes. La segunda posibilidad es un ACV hemorrágico, que ocurre cuando un vaso sanguíneo se debilita y se rompe, causando una hemorragia y dañando el tejido cerebral.
Seguramente, has visto a personas que caminan apoyados por un bastón y con una parte del cuerpo caído. La imagen se ha vuelto cada vez más recurrente. Los accidentes cerebrovasculares son, de hecho, la primera causa en Chile de discapacidad en los adultos.
Para interiorizarnos más en el tema, conversamos con el doctor Marco Mendoza, de la Clínica Andes Salud.
Experto de Clínica Andes Salud confirma aumento sostenido de casos de ACV
“En los últimos años hemos observado un aumento sostenido de los casos de ataque cerebrovascular tanto a nivel nacional como en la Región del Biobío. Esto se relaciona principalmente con el envejecimiento de la población, pero también con una mayor prevalencia de factores de riesgo cardiovasculares como hipertensión arterial, diabetes, obesidad, sedentarismo y tabaquismo”.
“Además, actualmente estamos viendo ACV en personas cada vez más jóvenes. Estudios internacionales muestran que la incidencia en menores de 45 años ha aumentado significativamente desde los años noventa. Esa tendencia también la observamos en Chile. El estrés crónico, los malos hábitos alimentarios, el consumo de tabaco, la obesidad y las enfermedades metabólicas están influyendo directamente en este fenómeno”.
“La Región del Biobío presenta una alta carga de enfermedad cardiovascular y cerebrovascular, siendo el ACV una de las principales causas de hospitalización neurológica y discapacidad adquirida en adultos”. En el escenario nacional, “en Chile se producen aproximadamente 40 mil ACV al año, siendo una de las principales causas de muerte y la primera causa de discapacidad en adultos”.
En los hospitales de alta complejidad de la Región del Biobío se reciben cientos de casos anuales entre ACV isquémicos, hemorrágicos y ataques isquémicos transitorios. Además, una parte importante de las consultas neurológicas ambulatorias corresponde a secuelas posteriores de ACV, rehabilitación y prevención secundaria.

¿Cómo identificar un ACV?
Los síntomas suelen aparecer de forma brusca. Las señales más frecuentes son:
- Debilidad o pérdida de fuerza en un brazo o una pierna.
- Desviación de la cara o caída de un lado de la boca.
- Dificultad para hablar o entender.
- Pérdida súbita de visión.
- Alteración del equilibrio o coordinación.
- Dolor de cabeza intenso y repentino.
Regla de oro para reconocer rápidamente un ACV:
- Cara caída.
- Debilidad de un brazo.
- Problemas para hablar.
“Si aparece uno de estos síntomas, se debe llamar inmediatamente al SAMU o acudir a un servicio de urgencia. No hay que esperar a que se pase“, advierte el doctor Mendoza.
¿Quiénes son más propensos a sufrirlo?
El principal factor de riesgo es la hipertensión arterial. También aumentan considerablemente el riesgo:
- Diabetes mellitus.
- Colesterol elevado.
- Tabaquismo.
- Obesidad.
- Sedentarismo.
- Enfermedades cardíacas como fibrilación auricular.
- Consumo excesivo de alcohol.
- Estrés crónico.

“Estamos viendo más ACV en población joven y de mediana edad que hace algunas décadas. Eso es preocupante porque significa discapacidad en personas laboralmente activas y con responsabilidades familiares”, añadió.
“Respecto al género, en general los hombres presentan mayor incidencia en edades más tempranas debido a una mayor prevalencia de factores de riesgo cardiovasculares. Sin embargo, en mujeres el riesgo aumenta significativamente después de la menopausia y, considerando la mayor expectativa de vida femenina, el número total de mujeres afectadas también es muy relevante”.
Los ACV, en gran parte, son evitables, dijo el profesional. Las principales medidas de prevención son:
- Controlar la presión arterial.
- Mantener glicemia y colesterol en rangos adecuados.
- No fumar.
- Realizar actividad física regularmente.
- Mantener alimentación saludable.
- Disminuir el consumo de alcohol.
- Controlar el peso.
- Dormir adecuadamente y manejar el estrés.
- Mantener controles médicos periódicos.y

