Autoridades locales denuncian la demora en el decreto que reconocería como humedal urbano al humedal Rocuant-Andalién de Talcahuano.
El alcalde chorero, Eduardo Saavedra, emplazó directamente a la Seremi de Medio Ambiente para que se dicte a la brevedad la norma. Imagínese que ya lleva tres años esperando el expediente con la respectiva solicitud. En septiembre de 2022 se entregaron los papeles técnicos de Talcahuano y Penco, pero aún no se acelera el proceso.
Un total de 1.377 hectáreas de mallín estarán protegidas entre Talcahuano y Penco, que son sumamente importantes para la preservación ecológica del Gran Concepción. La desembocadura del río Andalién y su conexión con el humedal de la isla Rocuant albergan varias especies de flora y fauna, como también permite absorber inundaciones y regular el clima de la zona.
Las aves estarán muy agradecidas de la regulación y fiscalización de la misma: es de los sitios más diversos en avifauna a nivel nacional. La relevancia plumífera del humedal Rocuant-Andalién es mundial, recibiendo a más del 1% de la población de pájaros que anidan en América del Norte y pasan aquí a descansar y alimentarse en un McHumedal durante los inviernos.
Las características geográficas del humedal Rocuant-Andalién son únicas. A diferencia de otros cuerpos de agua, funciona de forma mixta entre marisma salada y humedal palustre de agua dulce. Por ende, entenderá que las condiciones químicas son delicadas y generan un ambiente ideal para la vida animal representada en más de 120 especies de aves, peces, anfibios y reptiles.
Esta riqueza ambiental se correlaciona con la habitabilidad de las cercanías. Desde tiempos inmemoriales, los penquistas prehistóricos vivieron en las cercanías de lo que hoy se busca proteger. Es nuestra tarea cuidar el humedal para el futuro.

