Juicio a Llaitul puede hundir a la izquierda al sur del Biobío

Este artículo es parte de Diagonal Biobío, newsletter semanal escrito por el periodista Maximiliano Alarcón. Si quieres recibirlo a primera hora cada viernes en tu correo, antes que se publique en Sala de Prensa, suscríbete aquí.

Independientemente del pensamiento que tengas sobre este tema, deberías estar muy atento a lo que está pasando por estos días. Hablaremos del juicio contra el vocero de la Coordinadora Arauco Malleco (CAM), Héctor Llaitul Carrillanca, en el Tribunal Oral en lo Penal de Temuco.

Partamos con algo de contexto.

Desde 1861, cuando el presidente José Joaquín Pérez impulsó la llamada ‘Pacificación de La Araucanía’, que se arrastra el conflicto entre el Estado de Chile y el Pueblo Mapuche, el cual naturalmente con el paso de las décadas se ha complejizado, al punto de tener como actor relevante también al sector privado, especialmente el rubro forestal.

Esta situación mantiene en constante conflicto a la Región del Biobío, específicamente a la Provincia de Arauco, donde en las últimas décadas han ocurrido incontables atentados contra maquinaria, propiedad de particulares y la pérdida de vidas humanas.

Hace dos décadas la Coordinadora Arauco Malleco era la única organización que reivindicaba la violencia como forma de boicot al rubro forestal para la recuperación de tierras, siempre especificando que su margen de acción era hacia propiedad de las madereras y no a la integridad física de las personas, ni tampoco contra iglesias o colegios, discurso que mantienen hasta el día de hoy.

Pero actualmente existen otras organizaciones que reivindican la violencia, con fines similares, pero que van contra templos y en algunos casos han provocado muertes, las cuales suelen ser confundidas por la sociedad no mapuche como lo mismo que la CAM, pero lo cierto es que algunas no se pueden ver con Llaitul.

Por el lado del Estado, de la mano de Carabineros principalmente, también se han cometido decenas de asesinatos y vejaciones contra personas de comunidades mapuche, además de múltiples prisiones preventivas prolongadas que terminan en absoluciones por falta de evidencia de parte del Ministerio Público y las policías.

Si a esto le sumamos que en los últimos años en la Provincia de Arauco ha aumentado la presencia del narcotráfico y del robo de madera –la cual incluso han comprado empresas forestales como Volterra y Arauco–, podemos concluir que la zona atraviesa una inestabilidad gravísima.

En este newsletter abordaremos el caso desde la perspectiva política que engloba todo el conflicto. Ahora pasemos a lo trascendental del juicio en este aspecto.

A diferencia de hace un par de años, la izquierda política, liderada hoy por el presidente Gabriel Boric Font, se cuadró con la tesis de la derecha y del sector privado de abordar con mano dura a las organizaciones mapuche que usan la fuerza, implementando estados de emergencia prácticamente permanentes, además de la presentación de querellas en delitos vinculados a las reivindicaciones.

Muy relevante en esto es el juicio contra Llaitul, en el cual el Ejecutivo es querellante. El vocero de la CAM arriesga una pena de 25 años de cárcel acusado de incitación a la violencia en el marco de la Ley de Seguridad Interior del Estado y los delitos de hurto, atentado contra la autoridad y usurpación violenta.

El dirigente mapuche, más allá de la representatividad que tenga o no en el ancho del Pueblo Mapuche, es un emblema político y mediático en el tema. Por lo mismo, de ser condenado, el gobierno cumpliría un objetivo que ninguno de los anteriores pudo alcanzar: encarcelarlo prácticamente de manera definitiva.

Pero es un arma de doble filo para el Ejecutivo, porque la eventual absolución del vocero de la CAM puede significar un golpe durísimo para Boric y compañía, tal como ocurrió a Michelle Bachelet y su subsecretario del Interior, Mahmud Aleuy, en 2017, cuando se querellaron contra el mismo Llaitul en la Operación Huracán, la cual resultó ser un montaje de Carabineros.

Para Boric y el Frente Amplio, este caso junto con los estados de emergencia ya son un punto de no retorno para intentar establecer un diálogo con los sectores que reivindican la violencia y dar fin al conflicto de una manera diplomática, lo cual les cierra un punto clave en futuras campañas políticas.

Pero además, de fracasar en la apuesta judicial, no sólo no podrán volver al discurso anterior de la izquierda, sino que será blanco fácil para la derecha a la hora de responsabilizarlo por la situación en la zona.

A Llaitul se le imputan 54 atentados contra propiedad privada, los que son consecuencia de su incitación a la violencia, según la acusación de la Fiscalía. Esta la pueden conocer en profundidad en este artículo del medio Ex-Ante publicado en 2022, cuando el vocero de la CAM fue detenido en Cañete.

Esta semana Llaitul declaró en el juicio y poco de esto se habló en los medios, pero abordó específicamente los puntos de la acusación, lo cual resume lo que sería su defensa:

“En relación al hecho 1, cuando hago declaraciones hay declaraciones oficiales y que tienen una notoriedad de la vocería que yo efectuó. La prueba que se presenta, haciendo una suerte de mezcla o articulándola con otras  declaraciones que yo di en un espacio propio culturalmente, a los pies del cerro Ñielol, porque este tribunal está en relación a uno de los cerros más emblemáticos y sagrados que tiene el pueblo mapuche, hoy día no necesariamente dejan de existir fuerzas ahí, nosotros nos reunimos esa vez ahí e hicimos trawun y obviamente pedimos que no se grabara,  hablaron  los lonkos y los werken, pero  alguien extrajo registros y grabó mis dichos, los que fueron mezclados por la parte acusadora con los dichos que yo di acá afuera del tribunal de modo formal. Quiero que se considere al menos lo que es la procedencia y la legitimidad de la prueba de acuerdo a las reglas y normas procesales. Porque ese trawun es una instancia mapuche donde participaron lonkos, machis, werkenes y gente de comunidades y debiera ser entendido como un acto entre privados y con la pertinencia cultural de que había mapuche y autoridades tradicionales.

– Magistrada: Don Héctor, disculpe que le interrumpa, pero cuando dice trawun, para que quede claro, ¿se refiere específicamente a…?

– Reunión..

– Magistrada: Reunión, bien.

Respecto del otro hecho relacionado, mis dichos en la sede de Le Monde Diplomatique, donde fui invitado a presentar el libro,  las declaraciones que di a un medio como Chile Today y Werken noticias, y la entrevista a Radio Universidad de Chile, solicito que se tomen en su justa dimensión, sea considerada toda la entrevista, no solo extractos, para que se pueda entender lo que yo quise expresar de forma íntegra, el análisis que hay detrás, porque así se me ha mandatado, de hacer un diagnóstico, analizar la coyuntura del momento, y de acuerdo a eso expresar la opinión, que no se basen en extractos porque se me puede sacar de contexto. Lo solicito con respeto a la diferenciación cultural.

«Nosotros luchamos por la tierra, y luchamos por los elementos culturales, propios, ligados al ser mapuche»

Respecto de los otros hechos, 3 y 4, donde hay una tipificación de delitos, de mi participación, yo ahí niego autoría enfáticamente. Al contrario, reivindico mi participación y mi pertenencia a las comunidades que están desarrollando procesos, eso sí. Pero tal cual están presentados los hechos, tipificándolos como que yo hubiese cometido esos delitos, eso no es así porque eso contraviene justamente mi calidad de vocero o de representante de mi pueblo. Si yo soy uno de los rostros visibles, más reconocidos tal vez de la causa mapuche, no podría estar en un camino rural en una zona de conflicto con otros encapuchados parando y amenazando a cualquier agricultor, esa acusación es falsa. Yo no tengo nada que ver en esa acusación, niego participación, no lo hago porque no es lo que me han mandatado, no lo hago porque no es procedente, no lo hago porque siento que tengo que cumplir otras funciones más importantes. Al menos cuando estaba afuera y vinculado a esas comunidades que reivindicaban tierras y derechos culturales o de vida que nos convocaban a muchos. Y respecto del robo de madera, o la tipificación del robo de madera, yo la pregunta que hago al tribunal y a la parte que me acusa es sobre el siguiente razonamiento que se puede hacer, ¿basado en qué pruebas? porque no resulta necesario el testimonio de los testigos protegidos, eso ya contraviene el debido proceso, y lo han dicho inclusive las cortes internacionales, no solamente por el hecho de que los testigos protegidos son una estándar de prueba que contraviene el debido proceso, sino porque los organismos internacionales dicen claramente que su utilización como la prueba fuerte o única es un acto puro y duro de racismo y discriminación, independiente de todo, y que los antecedentes respecto de eso, de la discriminación, de la intolerancia que sufrimos, en este país al menos todavía no se puede entender ese razonamiento. Cualquiera que quiera declarar, detrás de un biombo, o por via Zoom, etc, y no entregar su identidad, en contra de los mapuche, en un contexto de confrontación y conflicto, es algo que nosotros obviamente vamos a entender como parte de un montaje, y lo digo abiertamente porque yo no tengo participación en el robo de madera. Que me haya expresado en relación a este fenómeno no me vincula al hecho, es una realidad que sí ocurría y que muchas de ellas responden a mafias ligadas a las forestales, el robo de madera no es un robo de delito blanco o de cuello de corbata, es el robo de madera, hay camiones moviéndose, maquinaria, facturas, guías, movimiento de grades sumas de dineros, hay muchos que han sido procesados y llevados a juicio y que no tienen nada que ver con la causa mapuche. Estamos hablando de otros grupos con los que no tenemos vinculación. Nosotros luchamos por la tierra, y luchamos por los elementos culturales, propios, ligados al ser mapuche, nada tenemos que ver.  Y yo particularmente, jamás participé en extracción de madera de modo comercial, y por lo mismo digo, no existe una sola foto, una sola herramienta incautada, un solo elemento que compruebe mi participación. Es más, cuando fui detenido ni siquiera se allanó mi casa, porque no existe el más mínimo vestigio de que yo haya participado en aquello, y la policía lo sabe. Lo digo expresamente; Héctor Llaitul no participa de esa actividad, porque tiene convicciones ideológicas, culturales de que el extractivismo es manifestación de nuestro enemigo histórico y yo no puedo ser parte del método o del circuito comercial de las mismas forestales a las que yo les endoso toda esta responsabilidad de injusticias contra mi pueblo. Yo no participo por cuestiones ideológicas, por cuestiones culturales, por ética de acción política”, (texto extraído del portal Voces en Lucha).

Seguiremos atentos a este caso.

Puedes apoyar este newsletter aportando $3 mil pesos mensuales en este enlace.