Los drones, hace un buen rato ya, forman parte de nuestra vida cotidiana. Sus usos ya no se limitan a la grabación de imágenes o toma de fotografías. Hoy tienen múltiples propósitos, como elementos de seguridad dentro de las ciudades o, incluso, como armas letales en los conflictos armados.
Pero, lo que viene muy cerca son los drones delivery. Hace dos semanas, la empresa Walmart Chile, matriz de los supermercados Líder, concretó su primer vuelo experimental para entregar compras mediante Drones.
La prueba, curiosamente, no se hizo en Santiago. Un pedido salió de un supermercado de Los Ángeles, en la provincia de Biobío, hasta un predio rural donde fue entregado exitosamente.
Experiencia en Estados Unidos deja problemas de ruido y medioambientales
La pregunta que nos hacemos es la siguiente: ¿Qué pasa en naciones más desarrolladas donde esto ya no es experimental?
Una publicación del diario estadounidense New York Times informó de los múltiples problemas que se han presentado, en particular, con los drones de Amazon.
Una flota de Drones de esta empresa comenzó a entregar paquetes en la ciudad de Richardson, en el sureño estado de Texas. El ruido de los aparatos que salían minuto tras minuto perturbó la vida cotidiana de algunos residentes.
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Estos drones forman parte del programa PrimeAir de Amazon, que promete a los clientes la entrega de decenas de miles de artículos en tan solo 30 minutos. Para algunas personas, la novedad es motivo de celebración. Sin embargo, para quienes viven más cerca de las rutas de vuelo, el paso diario de decenas o centenares de drones genera a veces un ruido tan intenso que recuerda al de las cortadoras de césped. Eso, pasando por sobre tu cabeza todos los días, debe ser complejo.
Los drones delivery en Chile siguen aún en etapa experimental, pero cuando se asienten, seguro llegarán para quedarse. Aquí es donde comienza la preocupación para las organizaciones ambientales y expertos, debido a la gran cantidad de humedales que existen en la provincia penquista y, por lo tanto, la gran cantidad de aves que migran desde fuera de la región o de un humedal a otro.
Organizaciones ambientales y expertos en Biobío: “Sí, son una amenaza”
Patricio Ortiz forma parte de la Fundación Bandada y no tiene dudas sobre este tema. “Son una amenaza para las aves y, principalmente, si son en vuelo en zonas que son rutas migratorias o que son lugares o ecosistemas donde hay gran biodiversidad, humedales, lagunas. Hay que evaluar de qué se trata esto y de plano descartar que pasen por sitios relevantes para la biodiversidad. A primera vista, yo eliminaría el paso de drones por esas zonas”, expresó.
El exdiputado y líder ecologista en la zona, Félix González, dio su punto de vista. “Claramente, la legislación actual no está preparada para la distribución de delivery o encomiendas a través de drones directamente a los domicilios. Hay legislación y regulación del espacio aéreo. La Dirección General de Aeronáutica Civil tiene el control. Muchas veces los software que se utilizan para volar los drones no te permiten acercarte a aeropuertos, recintos carcelarios o militares, entonces la tecnología para el control existe. Lo que no existe es un mapeo una regulación de rutas donde pudieran transitar los drones“, algo así como una “autopista” o “calles”.
“Las zonas silvestres estarían tremendamente amenazadas. La perturbación por volar drones en el Humedal Paicaví, en el Chimalfe o Los Batros hoy ya es un problema y necesita que eso sea regulado y controlado para que sea un beneficio y no un trastorno y un perjuicio para el medioambiente este cambio tecnológico”, sentenció González.

El exseremi del Medioambiente del Biobío, Pablo Pinto, tuvo una opinión similar. “Esto debería tener una normativa que regule, yo desconozco si existe, para poder visualizar cuáles son los impactos que puede tener en términos ambientales sobre todo el efecto como el impacto con aves o el ruido que pueda generar en ciertos lugares que son de especial protección”.
Con respecto a la presencia de humedales, Pinto dijo que “para poder hacer algún tipo de intervención en estos lugares o poder generar actividades con algún tipo de impacto, ya sea de ruidos u otros, debe siempre evaluarse en su mérito. O sea, debería ser estudiado y revisarse la legislación comparada internacional en torno a como pilotear estos artefactos porque, lo más probable, es que tenga impactos”, finalizó.
Respuesta de la DGAC: “La autorización debe analizarse caso a caso”
Luego de un amplio recorrido por fuentes oficiales, encontramos que la única entidad gubernamental que tiene atribuciones sobre el tema de los drones es la Dirección General de Aeronáutica Civil. Desde Santiago, accedieron a responder un par de preguntas a Sala de Prensa.
“Actualmente la DGAC regula la operación de aeronaves pilotadas a distancia (RPAS/drones) mediante la normativa aeronáutica vigente, principalmente DAN 151 y DAN 91. Las operaciones deben cumplir, según corresponda, con requisitos de registro, autorización, condiciones de operación y seguridad operacional. En particular, la normativa DAN 151 actualmente contempla operaciones experimentales más allá de la línea visual (BVLOS) bajo determinadas condiciones y procedimientos, así como operaciones de transporte de carga mediante corredores predeterminados, sujetos a autorización de la autoridad aeronáutica”, explican.
“Esto constituye un marco relevante para eventuales operaciones, aunque la autorización debe analizarse caso a caso de acuerdo con las características y el lugar de operación“, añadieron. Respecto a las rutas migratorias de aves, “existe información que podría servir para análisis. El Servicio Agrícola y Ganadero cuenta con datos de caracterización de avifauna y ha desarrollado proyectos para identificar y georreferenciar rutas de vuelo, sitios de nidificación y zonas de concentración de aves silvestres”.
“La idea sería cruzar esa información con las zonas donde se pretende operar mediante drones, considerando especialmente los humedales, sitios de concentración y períodos de migración. También, habría que incorporar las restricciones aeronáuticas de la DGAC y las condiciones específicas de las áreas protegidas, lo cual es muy importante”, concluyeron.
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