Desde las cabrias y piques hasta los dados y tableros llega Subterra, juego de mesa inspirado en las minas de carbón del Biobío.
Creado por Rebeca Olivares y publicado por Pino, este juego busca llevar las historias centenarias de Baldomero Lillo sobre la dura vida minera a la familia chilena. El lanzamiento se hizo en el histórico centro cultural del Pabellón 83 de Lota Alto, marcando su llegada a la mesa nacional.
Financiado por un Fondart, el juego “nació de otro juego que estaba haciendo que era ambientado como western, pero un amigo me dijo que podría hacerlo ambientado en Subterra, y la idea se ajustaba perfectamente”, expresó la autora del juego. Junto a la historiadora lotina Francisca Nahuelpan, el libro fue examinado de cabo a rabo, además de contrastar con investigación histórica.
“Tenía muy claro qué elementos tenía que considerar el juego. Hay cosas que son muy anecdóticas dentro de Subterra, como es la caza o el contrabando, de las que se habla muy poco, pero igual son muy memorables”, añadió Olivares.
Juego “Subterra” se entrelaza entre lo lúdico y la historia de nuestro pueblo
La propuesta no es sólo lúdica, sino que también entrega justicia histórica a quienes han sido históricamente despojados de la historia. Esa exploración de los relatos de Baldomero Lillo rescataron el rol de la mujer, enormemente sacrificada y esforzada. “No es que Baldomero le huyera a eso, simplemente no era el tema de la mina. Pero tampoco le rehúye a darle personalidad a las madres o a la mujer trabajadora. No es un retrato machista de que las mujeres están para eso, sino que son mujeres que tienen que encargarse además de eso, siempre con una cosa de sacrificio y dolor”, agregó la autora.
Hay que tomar decisiones difíciles en el juego. Subterra, en el fondo, es como la vida en la mina: equilibrar situaciones extremas antes de que todo se derrumbe, emocional o psíquicamente. “Enviar a un niño, por ejemplo, a trabajar, es un dilema dentro del juego. Acá tú ganas puntos por mandar al niño a la escuela, que sería el fin mejor para esta familia”, dijo la autora. “Más que saber todo eso del desarrollo minero, que en verdad es súper interesante pero muy técnico y muy capitalista, es más interesante recuperar otros aspectos culturales, como la vida de ciertas personas y de los que no podían contar la historia”, finalizó.
Como complemento, el juego tiene un libro de información sobre la época, el trabajo doméstico femenino e incluso un recetario. ¿Sabían que la carbonada es de Lota? Pónganle ojo y disfruten en familia.

