El paso Pichachén, en la comuna de Antuco, Provincia de Biobío, ha existido desde tiempos inmemoriales.
Este es un paso geográfico-natural que comunica la Región del Biobío y la Provincia del Neuquén en Argentina. Aunque eso es hablar en base a lo que existe hoy.
Desde hace cientos, sino miles de años, lo que hoy conocemos como Pichachén era conexión obligada para el comercio y traslado a ambos lados de la cordillera por los primeros pueblos. Ya más cercanos en el tiempo, el intendente Ambrosio O’Higgins instaló un fuerte imperial español en las cercanías de Antuco. El único objetivo del Fuerte Ballenar, recientemente reconocido como Monumento Nacional, era muy sencillo: controlar el paso de personas que iban y venían desde los Andes.

Paso Pichachén se entregaría en segundo semestre de 2026
La construcción de una infraestructura moderna para albergar el Paso Pichachén es una idea antigua. Desde, por lo menos, los años 90 que se viene hablando de este tema. El proyecto finalmente se asentó durante la última administración, cuando comenzaron formalmente las obras.
La estructura estará ubicada a 1.500 metros sobre el nivel del mar, jurisdiccionalmente en la comuna de Antuco. Actualmente, y con su nueva infraestructura en marcha, es el único paso internacional que tiene la Región del Biobío y que lo conecta con la localidad de El Cholar, en Neuquén.

Las últimas actualizaciones del MOP de abril de este año daban cuenta que el complejo fronterizo del paso Pichachén tenía un avance de un 75% y, por lo tanto, debiera ser inaugurado el segundo semestre de 2026. ¿Por qué no antes?
Pues por las condiciones metereológicas. En invierno, el clima de alta montaña no permite a los trabajadores realizar sus labores normalmente Por ende, en invierno “bajan” y luego volverán a “subir” a la cordillera para agosto o septiembre y finiquitar lo que está pendiente.

El complejo reemplazará las viejas instalaciones, dotando a la zona de una infraestructura moderna capaz de operar en condiciones climáticas exigentes. El proyecto contempla edificios para el control de pasajeros y carga, habitabilidad para funcionarios de Aduanas, SAG y PDI, y tecnología de punta para agilizar los trámites fronterizos.

