Los últimos sistemas frontales han afectado con particular dureza a los vecinos de una pequeña localidad de la comuna de Olmué conocida como La Jarilla.
Una combinación de factores, incluido aparentemente una mala planificación de la empresa Aguas Pacífico terminó destruyendo el camino que conecta a esta localidad con el resto de la comuna.
Un llamado a nuestro medio permitió conocer esta historia. Son grupos familiares que se vieron afectados por la instalación de un gigantesco ducto que pretende trasladar agua desde la costa en Valparaíso hasta la Región Metropolitana. Debido a las obras de la empresa y la lluvia, es que la gente sencillamente quedó aislada.


Vecinos de Olmué se quedaron sin el camino
En Sala de Prensa recibimos el llamado de Viviana Olivares. El tono de la vecina delata la desesperación y frustración de estos últimos días.
“Por acá pasó el acueducto de Aguas Pacífico, supuestamente ellos quedaron de acuerdo con la comunidad de La Dormida, que nos iban a dejar los caminos hechos. Es un camino vecinal único que tenemos para más de 30 familias. Pasó por el medio del sector el acueducto y ellos dijeron que nos iban a poner cemento, bajadas de agua todo y resulta que eso no pasó nunca y mandé los videos a Sala de Prensa porque ahora con la primera agua que cayó se vino todo abajo. Solamente hizo daño donde ellos tenían el acueducto. Pasaron el tubo, echaron escombros para tapar el tubo, encima nos pusieron una placa de cemento y ahora ya no tenemos camino”.
La vecina confirma que estuvieron aislados “y sin agua, 8 días. Más de 30 familias, niños, gente postrada, gente enferma. Hay otro acceso por allá arriba que se está cayendo por el mismo tubo y mucha gente que tiene miedo de pasar por ahí porque están las piedras colgando”, aseveró.
Viviana finaliza con un llamado “somos gente humilde, ¿Nos nos pueden venir a apoyar?, ¿Tiene que haber muerte aquí?”.
Del tema se hizo eco el municipio de Olmué. Tras conversar con la empresa habría obtenido un compromiso por escrito para tener solucionado el problemas en tres semanas, cuestión que para nada -según la vecina Viviana Olivares- deja satisfechas a las familias.

