La tradición de las animitas en Chile se remonta a los albores mismos de la patria, sin embargo si transitas por la ruta Q-90 hacia las comunas de Laja y San Rosendo podrá observar una animita que sale de lo común. Primero, no es en honor a un chileno, sino a una ciudadana argentina y no le dejan velas, ni flores, sino botellas con agua.
Se trata de la animita a la Difunta Correa, una mujer cuya historia se ha convertido en una leyenda Latinoamericana y que tiene un capítulo especial en la Provincia de Biobío.

Murió en el desierto, su hijo sobrevivió tomando pecho de su madre fallecida
El sitio Memoria Chilena de la Biblioteca Nacional cuenta la historia de la Deolinda Antonia Correa (la Difunta Correa), “aconteció en la segunda mitad del siglo XIX, en el sector de Vallecito, en la provincia de San Juan. Deolinda inició una búsqueda de su esposo, reclutado por las tropas de Facundo Quiroga, agotada y sin provisiones, muere de sed en el desierto. Sobrevivió su pequeño hijo, quien se habría alimentado de la leche que aún manaba de sus pechos. Este suceso insólito conmovió a los habitantes de la zona, expandiéndose su historia y originándose un culto que llegó a Chile alrededor del año 1975. Sus animitas se han caracterizado, a lo largo del tiempo, por la acumulación de botellas de agua que los devotos dejan en señal de ofrenda”.


Devoción en fieles de la Provincia de Biobío a la Difunta Correa
En Chile el nombre de Difunta Correa se asocia a una banda de rock, Los Difuntos Correa, pero en el mundo de los camioneros el nombre de Deolinda Correa no es desconocida. Por ello algunas explicaciones de cómo se instaló esta animita de la Difunta Correa en la ruta hacia Laja San Rosendo tiene que ver con el gremio de los transportistas. Probablemente fue primero un camionero argentino que llevaba insumos para la empresa de celulosa de la CMPC, ubicada en Laja, pudo ser el primero que instaló o dejo botellas de agua en la animita a la Difunta Correa. Luego le siguieron los camioneros chilenos y mas tarde la gente común y corriente que se enteró de esta historia de boca en boca.

En Sala de Prensa consultamos con la iglesia católica por este tema, pero se excusaron de referirse a esta tradición popular argumentando que la animita que se ha levantado no tiene mucho que ver con ellos, ya que la veneración no es hacia un santo católico y por lo tanto no manejaban mayores antecedentes.

Este caso de veneración popular es el típico donde las autoridades no entienden mucho lo que pasa, pero la historia sobrevive de igual forma, porque miles solidarizan y se reconocen en esta historia Latinoamericana, la de una mujer cuyo cuerpo muerto siguió dando vida a su hijo.
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