El 6 de noviembre de 2019, Sergio Giacaman era intendente de la Región del Biobío y recibió -como máximo representante del Gobierno Regional- el Plan de Resiliencia Urbano en Interfaz Rural o PRUIR.
El informe además se le entregó al ministro de Agricultura de la época, Antonio Walker.
Este documento tenía como objetivo “la disminución de la vulnerabilidad de la población y la infraestructura sometida a fenómenos de amenaza de incendio en la interfaz urbana-rural”.
Esta es, precisamente, una de las causas de los incendios forestales que destruyeron miles de hectáreas en la costa del Biobío, cientos de casas y tuvo un costo, hasta el cierre de esta nota, de 20 vidas humanas.

El PRUIR como documento aún es posible de observar en una página oficial del Gore Biobío. Tiene 34 páginas en formato Powerpoint y aparecen como patrocinante el Gore Biobío, la CGE, empresas Arauco y la UBB.
Las zonas de interfaz urbano-rural, uno de los mayores problemas en incendios forestales
El objetivo estratégico del PRUIR es “formular e implementar políticas y mecanismos de gestión de riesgos de desastres en la región, a efecto de proteger la vida y bienes de sus habitantes, procurar la continuidad de sus procesos socioeconómicos, incorporando activamente a la ciudadanía”. Esto, por si desea leerlo, está en la página 5 del documento.
Pero, para efectos de la tragedia que vivimos en Penco, Tomé, Lirquén, Chaimávida, Quillón y Laja, pondremos el énfasis en las vulnerabilidades que se advierten en el territorio. Estas son, a saber, la carga de combustible, la recurrencia de los incendios, la masa vegetal y la interfaz urbano-rural.

En nuestro país las Zonas de Interfaz son un concepto en general nuevo para la población. Se definen por la Conaf como “aquellas áreas adyacentes entre zonas de cobertura vegetal y terrenos habitacionales y/o construcciones”.
La gran pregunta es ¿cuánto debe ser el ancho de una zona de interface segura? El PRUIR responde esta pregunta y crea de hecho un algoritmo.

Uno de los reclamos recurrentes de vecinos de Lirquén afectados por la tragedia es, precisamente, los problemas en la zona de interfaz. Los pobladores señalaban que casi no había distancia entre las plantaciones de monocultivos y las casas.

