La noticia apareció en todos lados: el buque multipropósito Magallanes construido en Asmar Talcahuano fue botado al mar. Asistió el presidente Kast, ministros de estado, figuras políticas y altos mandos militares. Pero en pocos lados se mostró el rostro de los hombres y mujeres que construyeron este buque. De ellos hablaremos en esta nota.
Primero -y ya que hablamos de trabajadores- un paréntesis. Como antesala a la ceremonia afuera de la puerta de Los Leones un grupo trabajadores de la Salud Pública manifestaron su descontento por los recortes presupuestarios.

El dirigente nacional de la Fenprus, Aldo Santibáñez, señaló a Sala de Prensa los objetivos de la movilización “es para demostrarle al presidente que no es posible recortar en salud. El presupuesto ya viene afectado estructuralmente y hoy día afecta a la ciudadanía y a quienes trabajan en los hospitales públicos del país”.
La protesta fue pacífica y si bien es cierto hubo fuerza pública, no se produjo ningún incidente.
Trabajadores de Asmar premiados por su trabajo en el Magallanes
Ya dentro en Asmar la ceremonia transcurrió normalmente, los periodistas encerrados en el famoso corralito, las autoridades conversando y el buque listo para el bautizo y lanzamiento al mar.
Al costado de estribor del buque (derecha mirando de popa a proa) había un grupo de trabajadores casi tímidamente mirando la ceremonia, ellos son los que construyeron esta nave. Se estima que no menos de 2 millones de horas hombres se necesitaron para levantar este buque de 110 metros de largo, 21 de ancho y con un desplazamiento de unas 8 mil toneladas.
Durante la ceremonia hubo una premiación. La Armada destacó el trabajo de un grupo de profesionales y técnicos sin cuya labor no se habría llegado a este punto, que el Magallanes ya tenga un 67% de avance.
Conversamos con algunos de los trabajadores que estuvieron detrás de esta obra.
Manuel Rosales, Jefe de Control de Calidad Construcción Naval se abrazaba con sus compañeros tras la botadura exitosa, “esta es una gran experiencia para nosotros y la felicidad de concretar el esfuerzo de varios meses de trabajo, donde todos los trabajadores de Asmar hemos puesto más cariño y toda la tecnología que nos da la empresa para concretar estos proyectos tan importantes para el país”, señaló.

Juan Carlos Alarcón, es Inspector de Control de Calidad de la Gerencia de Construcción Naval y estaba muy orgulloso por el trabajo realizado. “Hoy día estamos cumpliendo un hito más para nuestro país y nuestra empresa. Me siento sumamente orgulloso y todos nuestros trabajadores por lo que hemos ejecutado hoy día calidad 100% nacional y nos sentimos satisfechos con el trabajo realizado“, dijo.

La emoción reinó en los responsables de la botadura exitosa del Magallanes
El momento más importante de la ceremonia no fueron los discursos, ni los premios, ni nada similar, fue la botadura o lanzamiento al mar. Es el primer contacto con el agua, cuando el Magallanes deja de ser una infraestructura ingenieril y se transforma en una nave propiamente tal.
Botar o lanzar el buque al mar es una actividad cuyos orígenes se pierden en el tiempo, se ha hecho desde que hay astilleros en el mundo. Pese a ello, siempre es un momento crítico, que requiere de profesionales altamente entrenados y con una pasión por el trabajo que hacen.

A cargo de esta maniobra hay un gran equipo de profesionales. Conversamos con uno de ellos, se trata de Gabriel Parra, Jefe del Departamento de Producción. “Yo se que hay un orgullo inmenso y tiene que ver con el esfuerzo que hay detrás de esto, es un esfuerzo familiar más que un esfuerzo físico”, relató emocionado hasta las lágrimas.
“La emoción pasa por el desgaste -afirma- pero no es físico, ni mental, hay una pasión detrás de esto, pero ver a todo mi equipo a toda la planta sabiendo que hay un desgaste y que es un desgaste emocional uno deja muchas cosas de lado y….(se quiebra de nuevo) fue espectacular, tal cual lo pensamos, lo ensayamos. Nos habíamos puesto en algunos escenarios complejos y afortunadamente no ocurrieron gracias a Dios”, culminó.

Se estima que en la Planta Asmar de Talcahuano trabajan unas 2.500 personas. Estos trabajadores son los que construyen los buques. Entre los premiados por parte de la Armada habían penquistas, un lotino, uno de chiguayante, hasta uno de Cobquecura, la suma de los esfuerzos de estos trabajadores es lo que permitió que el buque Magallanes besara por primera vez el mar.

