Las comunicaciones sociales en la Región del Biobío están de duelo. El periodista Salvador Schwartzmann falleció a los 79 años dejando una huella imborrable en quienes ya tenemos algunos años de carrete periodístico.
Para entender el impacto de esta noticia, primero hay que entender que hacer periodismo en regiones es sólo para valientes. Acá todo es más complejo, no son pocas las veces que las autoridades locales deben llamar a Santiago para saber qué responder, en regiones desde el punto de vista publicitario la prensa local recoge las migajas que caen de la mesa del rey, para variar habitualmente los periodistas locales son “ninguneados” por los colegas capitalinos cuando hay un punto de prensa “nacional” en regiones.
¡Hacer periodismo desde las regiones es complejo! Y en ese escenario complejo Don Salvador se movía con gran soltura y naturalidad.
Yo lo conocí desde siempre (incluso antes de ser periodista, como un penquista cualquiera) su nombre siempre me sonó y cuando pude hacer mis primeros reporteos de terreno y lo ví a mi lado sacando cuñas no pude ocultar mi orgullo.
Salvador era un gran tipo, se movía con naturalidad en todos los escenarios. En los puntos de prensa políticos, en los temas científicos, en los temas de ciudad y también en las tragedias.
Recuerdo un par de accidentes mineros donde me tocó compartir con Don Salva el reporteo. Fue en Curanilahue. Como ocurría con alguna frecuencia varias mineros habían quedado atrapados por un derrumbe y posterior inundación. Fueron varios días que estuvimos reporteando ese tema, no había internet (no como ahora) y mandábamos cintas con despachos. Salvador pese a trabajar para la “competencia” siempre se ofrecía a traer el material.
Trabajó en varios medios, el histórico Diario Color, El Sur, Crónica, pero su casa de siempre fue Radio Bío Bío donde trabajó por más de 30 años, fue reportero, editor, director y quienes conocen el medio de cerca afirman que fue él el que consagró el mecanismo informativo de este medio.
Era un buen tipo, de risa fácil, de grandes e interminables anécdotas periodísticas… lo echaremos de menos.
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