Uno de los símbolos del centro de Concepción es la avenida Diagonal Pedro Aguirre Cerda, entre la Plaza Perú y los Tribunales.
Su permanente movimiento, sus árboles como parte de la calle, sus añosos edificios a ambos lados y el quiebre al trazado damero típico de la ciudad es siempre llamativo. Decenas de miles de personas transitan por esta arteria vital de la ciudad día a día.
Claro, hay algo raro en la Diagonal. Precisamente eso. Es una calle que se gestó de forma totalmente distinta al resto de calles “antiguas” penquistas. Sin embargo, no es única, como muchas veces se refiere. En esta nota le comentaremos sobre la otra diagonal de Concepción y su “conexión” con la importante vía del centro de la urbe.
El terremoto del 39 y su impacto urbanístico
Si usted tiene cerca de 100 años o, en su defecto, sabe algo de historia de Concepción, sabrá lo que pasó el 24 de enero de 1939. Un potente terremoto, con epicentro en Chillán, dejó en el suelo a gran parte del centro y centro-sur de Chile. Según cifras oficiales, murieron 5648 personas; la prensa y otras fuentes cuentan a más de 30 mil fallecidos. Sea cual sea el caso, ha sido el sismo más mortal en la historia del país.
En cuanto a los daños materiales, ciudades como Chillán y Concepción sacaron la peor parte. Entre el 95% y 97% de los edificios de estas urbes desaparecieron. En nuestra ciudad, antiquísimas construcciones se destruyeron, como el antiguo Mercado, la Intendencia o la sede de Correos de Chile. Otras tantas edificaciones se dañaron complejamente, como el Puente Viejo sobre el río Biobío, la Catedral o la Estación Central del ferrocarril.

Este remezón obligó a que Concepción se reconfigurara. Y es ahí donde nace mucha de la arquitectura y el urbanismo modernista de la ciudad que dominó y hoy (pese a las fachadas metálicas y de cholguán) a muchos edificios relativamente antiguos. La otrora Estación Central pasó a ser hoy el Gobierno Regional, por ejemplo, casi sin cambios más allá del nombre y la función.
Aquí entra el tema: la Diagonal Pedro Aguirre Cerda. Esta calle se planteó como una unión directa entre los dos polos relevantes de la ciudad fénix: la Universidad de Concepción y los Tribunales junto a los edificios cercanos.


Como la calle es, bien dice su nombre, diagonal, rompió con el plano damero. En los primeros planes de reconstrucción post-terremoto, Obras Públicas pensó en hacer cuatro diagonales que terminaran en cada extremo de la Plaza de la Independencia. Luego, se decantaron por hacer una sola, que vaya desde la UdeC hasta la Plaza, pero que empalmara con Víctor Lamas y no Chacabuco como es ahora.
En 1940, según el investigador Pablo Fuentes en su estudio de la historia de la Plaza Perú, se decidió la idea actual. La Corporación de Reconstrucción y Auxilio entregó este plano, que disponía la creación de dos parques en ambos extremos: la mencionada Plaza Perú, nombrada en agradecimiento al vecino país por el apoyo tras el terremoto, y la Plaza de Tribunales.
La Diagonal oculta de Concepción
Pero ahora vamos a lo que le propusimos al principio: la otra diagonal de Concepción. Bienvenidos a la diagonal Andrés Lamas.
Originalmente llamada Malecón, su existencia se desvanece en el pasado. Mapas de mediados del siglo XIX, a un siglo del establecimiento actual de Concepción, ya muestran su trazado particular. Un mapa de 1895 de la Dirección de Obras Públicas muestra clarito su nombre antiguo pero la misma ubicación. En algún punto de la historia, su nombre comenzó a honrar a este destacado penquista.

En dos tramos, la calle Andrés Lamas se consagra como una diagonal imperfecta que nace en calle Serrano, casi en la esquina con Rozas. Allí, toma rumbo suroeste, se cruza con calle Bulnes y, formando un pequeño triángulo, acaba en la avenida Arturo Prat. Luego, en un tramo discontinuo por la vía férrea, sigue rodeando el humedal Chepe hasta que acaba en Temístocles Rojas.
“¿Será algo de Víctor Lamas?”, se preguntará usted. Claro, es uno de sus hijos. Víctor Lamas fue un exitoso comerciante y prolífico político que llegó a vivir a Concepción y no se fue más. Su nombre se ha inmortalizado, claro, por la calle que colinda con el Parque Ecuador. Sentó las bases, en simple, de la tierra en que vivimos.

Víctor Lamas, escribió el historiador Alejandro Mihovilovich para Diario Concepción, colaboró en los primeros años y sostuvo fuertemente el desarrollo y establecimiento del Diario El Sur, relacionado al Partido Radical. Trabajó mano a mano con Juan Castellón, que fundó el periódico (su hermano Carlos recibió en homenaje la calle Castellón, del centro penquista) en 1882.
Aquí llega Andrés Lamas. El sacrificio de Andrés porque el diario funcionara bien era casi el equivalente al que hago yo para que Sala de Prensa funcione. En cualquier apuro que El Sur necesitara ayuda, Lamas estaba ahí. Lo salvó tres veces de la quiebra y, para 1900, lo posicionó como sede del poder informativo del Biobío. Resentido de su salud, dejó el diario en 1901 y falleció en 1902. ¿Y la calle?
En la actualidad, la diagonal Andrés Lamas posee añosas viviendas, locales enfocados en el trabajo técnico y mecánico. Comparada a su símil más central, no tiene ni el mismo flujo ni el mismo cuidado por parte de las autoridades y usuarios. Parece que se olvidaron de ella, siendo más antigua que la Diagonal Pedro Aguirre Cerda.
