Desde tiempos inmemoriales el Cerro La Pólvora es un bastión guarece la ciudad desde su norte. Dada su cercanía a la laguna Tres Pascualas, en épocas antiquísimas se le denominaba Cerro Tres Pasquales. La investigación de la geógrafa UdeC Francisca Herrera determinó a 1832 como el año en donde se comenzó a conocer como Cerro La Pólvora.
En ese año del siglo XIX, Concepción ya cumplía cerca de seis décadas en su actual ubicación. Obviamente, la ciudad era ínfima al lado de lo que es hoy, prácticamente conurbada hacia todas las direcciones. Pero no dejaba de ser una ciudad importante: aquí fuimos capital del reino y supimos declararnos independientes.

Como ya éramos ciudad, había industria y producción. Curtiembres, depósitos, faenas forestales aledañas, minería cercana y un sinfín de actividades nutrían la Concepción de la época.
Viendo que el Cerro La Pólvora estaba, más o menos, alejado del centro de la ciudad, decidieron almacenar la pólvora utilizada en la producción aquí. ¿Todos seguros así, cierto? De ahí que quedó el nombre. Los depósitos, reporta la historia, estaban por el lado de la avenida Camilo Henríquez.
Por lo tanto, en lugares como Concepción necesitábamos depósitos en los que guardar la pólvora y las cosas que podíamos hacer con ella, como explosivos. ¿Qué mejor y más seguro que guardarla en las faldas de un cerro? Así evitaban que el sector urbano se viera arriesgado. Recuerdo latente de la misión del macizo es el pasaje más alto del macizo, la calle Polvorín.

La Pólvora: El nacimiento de la población actual
Entrando al siglo XX, cuando aún las condiciones de habitabilidad eran precarias, el cerro comenzó a ser habitado. El depósito de pólvora había decaído a favor de la expansión de la Concepción de fines de milenio.
Por medio de autoconstrucción y apoyo estatal luego, cientos de viviendas se edificaron en los faldeos y en las laderas del Cerro La Pólvora. La bibliografía reporta que planes reguladores de 1962 y 1984 ya trataron de regular la irregular habitación de la montaña. Sectores enteros nacieron así.
Pero antes, hubo vida. Sí, literalmente. El Cerro La Pólvora comenzó a forestarse con eucaliptos en 1915 para hacerlo un parque urbano. Además, se inauguró el primer zoológico de Concepción en una de sus laderas. El decaer y actual orden del cerro es posterior al terremoto de 1960, que arruinó gran parte de Chile y obligó, entre otras cosas, a trasladar el parque animal a Chillán.
Osvaldo Sepúlveda, investigador del Archivo Histórico de Concepción, comentó a Sala de Prensa que el Cerro La Pólvora se nutrió de tomas. “Se formaron cooperativas para urbanizar y para ayudarse unos con otros para colocar las casas como terrazas”, dijo. Sobre la propiedad, todo está saneado, añadió.
“Hay un sector, eso sí, que se ve con mucho follaje mirando hacia Camilo Henríquez”, comentó. Dicho terreno “es propiedad municipal, pero nadie se ha ido a vivir ahí porque el cerro tiene una pendiente muy fuerte”, concluyó.

