Los alfareros del barrio Las Quintas, de la comuna de Nacimiento, revitalizaron y profundizaron el valor patrimonial de sus obras de greda.
Muy lejos de desaparecer, con programas de apoyo se ha logrado reactivar la importancia de esta práctica tradicional. No es parte del pasado, sino que del presente y también del futuro nacimentano.
La ciudad donde se mencionaron por primera vez las papas fritas en el mundo identificó a la alfarería como un valor patrimonial y cultural clave. Tras el diagnóstico, se instaló una estructura de enseñanza y colaboración desde el programa Quiero Mi Barrio.
Uno de los pilares del proceso fue la pega de Manuel Echeverría, maestro alfarero de Nacimiento, que ha compartido sus conocimientos ancestrales para los más jóvenes. “Para mí es muy importante que no se pierda este oficio. La alfarería es parte de nuestra historia, y ver a jóvenes y mujeres aprenderla me da esperanza de que va a seguir viva”, señaló.
Así se gestó “Alma de greda: comunidad viva”, que engloba todas estas iniciativas de desarrollo comunitario barrial. Mujeres locales y estudiantes del liceo aprenden técnicas antiguas y modernas para greda y cerámica. Más allá de crear piezas, se crea un espacio intergeneracional común.
“Este taller fue distinto. Nos permitió conocer nuestras raíces, trabajar con nuestras manos y descubrir que desde lo local también se puede crear arte”, comentó Ganahiel Sterling, estudiante que fue al taller.
Desde la Seremi de Vivienda, impulsora del programa Quiero Mi Barrio, su directora valoró positivamente estas instancias. “Lo que ocurre en Las Quintas refleja el sentido más profundo de nuestro trabajo como Ministerio de Vivienda y Urbanismo que no solo es mejorar espacios, sino también cuidar la identidad y la historia de los barrios”, dijo la seremi Claudia Toledo.
“Recuperar la alfarería es recuperar comunidad, generar encuentro entre generaciones y abrir oportunidades desde lo que el propio territorio reconoce como valioso. Cuando un barrio se reencuentra con su patrimonio, también proyecta futuro”, añadió.
El taller, como dijimos, no es solo manufactura. Es, en definitiva, crear pertenencia en base al trabajo en greda. “Compartimos, nos apoyamos y logramos crear un souvenir que representa a toda nuestra comuna. No es solo lo que hacemos con la greda, es lo que pasa entre nosotras”, aseguró Jéssica Sánchez, participante del taller.

