En el segundo capítulo de Fuertes del Biobío, recorreremos la ribera noreste del Río Biobío, aquella que hoy alberga a las comunas de Concepción, Chiguayante y Hualqui.
En este lado del río vivían los españoles; al otro lado, estaba la Nación Mapuche. Por lo tanto, los ibéricos tuvieron que instalar fortificaciones para reaccionar ante los ataques según Lorena Arce, historiadora que contactamos para este proyecto.
“No nos olvidemos que la zona del Biobío obedece al proceso de conquista y colonización de los españoles con un pueblo que luchó hasta los procesos de independencia, el pueblo mapuche y también los pehuenche. Entonces, los españoles se encontraron con hombres y mujeres indomables que no tenían la estructura piramidal que tenía el imperio inca”, explicó la especialista.
La doctora en historia de la Universidad de Concepción, Laura Benedetti, coincide y profundiza esta opinión. “Estos fuertes van a ser especialmente simbólicos o van a tener una importancia fundamental en el siglo XVII van de la mano con una nueva estrategia para enfrentar el problema de la guerra. Entonces, derivado de una política bélica del gobernador Alonso de Ribera, desde 1603 en adelante en torno al Biobio vamos a identificar distintos fuertes donde va a estar permanente el ejercito de la frontera”, afirmó la historiadora.

Chepe, de la Gran Fortaleza del Biobío ya no queda nada
Los fuertes o empalizadas que se instalaban debían cumplir ciertos requisitos. Tal vez, el más importante de ellos era tener una amplia visión de los alrededores. Desde el Cerro Chepe, con cerca de 90 metros, se puede observar con mucha claridad en 360 grados. Por eso, en este lugar se instaló a inicios del 1600 un fuerte que, como ya sabemos, no funcionaba solo, sino en contacto y en visual directa con otras fortificaciones como, por ejemplo, el fuerte de San Pedro, que estaba al frente del río.
La descripción que se hace de la batalla de Gavilán es uno de los pocos documentos donde es posible dilucidar la existencia de un emplazamiento armado sobre el cerro Chepe.

Pedro Andrade nuestro asesor histórico explica los objetivos de este emplazamiento. “El fuerte cumple una señal territorial finalmente. Porque al instalarse en altura el fuerte tiene una visibilidad, pero se ve de otros lados. En este caso lo que sabemos es que al otro lado del río estaba el fuerte de San Pedro que servia como un apoyo a este fuerte fundado en el siglo XVII. Hay un relato histórico que en un momento hubo un levantamiento mapuche y la guarnición de San Pedro huye y se traslada hasta Chepe”, indicó.

Hualqui no tuvo fuertes; solo existe un “falso histórico” como mirador
Habíamos oído hablar del fuerte de Hualqui. De hecho, nos habían dicho que todavía quedaban unas estructuras. Lo cierto es que, según los expertos que consultamos y las fuentes documentales, no es posible afirmar que hubo un fuerte en esta comuna.
El profesor, investigador y escritor Luis Espinoza es enfático. “La verdad es que no, en Hualqui nunca hubo un fuerte. Los cronistas hablan de un concepto de fuerte, pero no como una fortaleza militar, sino más bien aludiendo a resistencia indígena que había acá, pero fuerte no había acá. Sí había en San Pedro, Talcamávida y Alonso de Ribera estableció en Chepe un fuerte también. Lo que sí hubo aquí fue un traslado del fuerte de Arauco por una rebelión indígena pero estuvo tres o cuatro años y los soldados regresaron a su ciudad”.
Junto al equipo de Fuertes del Biobío decidimos visitar el mirador de Hualqui, que se asemeja a un fuerte. Sin embargo, no es más que un falso histórico. Lo que sí hay es una buena recreación que, evidentemente, sirve para hacerse una idea de cómo eran estos emplazamientos.


El monumento nacional de Talcamávida que no se puede visitar
No hemos tenido suerte en este capítulo. En Chepe hubo un fuerte, pero no queda rastro alguno de su instalación; solo fuentes documentales. En Hualqui logramos determinar que en realidad nunca hubo un fuerte. Donde sin lugar a dudas hubo un fuerte fue en Talcamávida, pero como pasa en muchos lugares, hoy el fuerte está en un domicilio particular. Tratamos de llegar caminando, pero nos fue imposible. Solo a través de nuestro drone podemos adivinar su presencia.




