El tema de la Defensa en Chile y en los países vecinos es protagonista por estas semanas. Tras las desafortunadas declaraciones de importantes autoridades argentinas, incluyendo generales del más alto rango, lo que pasa con nuestras Fuerzas Armadas en el extremo sur de nuestro país adquirió particular relevancia para la opinión pública.
El propio Gobierno, a través de su ministro de Defensa, Fernando Barros, transformó la conmemoración de la toma de posesión del Estrecho de Magallanes en un hito comunicacional y una importante señal para los vecinos: Chile fortalecerá sus capacidades de defensa y solo de la Fuerza Aérea sino de todas las ramas de la defensa.
A futuro se requerirá un “rediseño de la Fuerza” Austral
En ese contexto, Sala de Prensa conversó con Juan Eduardo Andrés Mendoza, coordinador Académico del diplomado en Análisis de Inteligencia Político-Estratégica de la Universidad de Concepción y la Academia Nacional de Estudios Políticos y Estratégicos (ANEPE) en un diplomado conjunto. Asimismo, es magíster en estudios americanos de la Universidad de Santiago de Chile.
A su juicio, los actos del ministro de Defensa son “una señal muy importante”, tal como “todo lo que se ha estado haciendo en la zona del Estrecho de Magallanes porque tiene una importancia geoestratégica fundamental”.
Esta importancia es “no solo por el estrecho, sino por lo que constituye como proyección hacia la Antártica, como corredor bioceánico, por la plataforma continental extendida, por lo que significa también en infraestructura a futuro, como lo que van a ser los cables submarinos que van a pasar por esa zona”.
“Todo eso hace que esa zona tenga un gran valor estratégico. Dentro de la disposición de fuerzas, el avión F-5 Tiger está entrando después de 50 años y ha cumplido una labor. Incluso, hay algunos que dicen que podrían extenderse algunos años y hay algunos interesados en adquirir estos F-5, pero la respuesta del Estado de Chile ha sido su renovación por un nuevo sistema de armas”.
La gente ve todas estas compras que se están haciendo en la zona y se pregunta si hay una carrera armamentística. Argentina compró 12 F-16 que va a ubicar en la zona austral. Perú ya tiene 12 comprometidos para que lleguen el 2030 y están viendo otro loto de otros 12, pero todavía no llegan. ¿Hay una carrera armamentística?
Según el profesor Mendoza, “hay una competencia, si tú quieres, en materia de tecnología militar, pero si uno ve la inversión en defensa que hacen otros países, es mucho menor de lo que hacía Chile en los años 90′ a la que tiene hoy, es la mitad. Argentina recién está recuperando niveles básicos de capacidad estratégica y su gasto de defensa también es bajo. Estamos hablando de un 0,6 a un 1% del PIB”.
Aparte de la renovación de los F-5, se anunció un largo listado de compras y reacondicionamientos. “En la realidad regional se da también que estos países hicieron compras importantes en los años 70′, material que hoy está llegando en forma conjunta a su estado obsoleto y que requieren una renovación pronta”, dijo el académico.
“Por ejemplo, el Leopard 1V, tanque del Ejército de Chile, al que se hizo referencia y que no toca al material que está en el norte, sino que los acorazados chorrillos y lanceros. Este es un material muy antiguo, de los años 60, y de los cuales FAMAE ha hecho intervenciones: ha transformado algunos de sus chasis en vehículos de ingenieros, que eso es muy relevante, y los ha equipado con lanzacohetes de 70 mm de producción nacional. Eso se puede seguir usando en estas plataformas que se han visto hoy día con las guerras de Chechenia en Rusia, pero no estoy diciendo que debamos mantener un material tan antiguo”.
“De hecho, una buena reconversión de este material sería transformarlo con torres que tiene Rheinmetall, que tienen vehículos antidrones. Hoy, vemos la capacidad de un Drone, de muy bajo precio, que tiene la capacidad de destruir un tanque. Yo creo que, a futuro, se va a ver la necesidad de hacer un recambio ahí, una inversión, un rediseño de la fuerza en la zona austral”.
Debemos pensar en la Fuerza Aérea del 2050
Vamos al reemplazo de los F-5. Además de los F-35 le parece que el Gripen puede ser una buena opción?
Sobre otro material en lo aéreo, la pregunta correcta es: “¿Cuál es la Fuerza Aérea que necesitamos para el 2050-2060?”, comentó el profesor. “Cuando se hizo esto en los años 90 y se compró el F-16 se pensó en una plataforma para este periodo de tiempo 2020-2030. Ahora, tenemos que pensar en la Fuerza Aérea como un todo. No es solamente el avión: el avión es un vector, pero hay sistemas de aviones no tripulados, sistemas satelitales en los cuales Chile ha hecho un estudio muy importante y tiene satélites y microsatélites que están operando. Todo esto es lo que constituye un campo de batalla en red“.
En esta red sería ideal “incorporar plataformas de cuarta o quinta generación. Por ejemplo, el F-16 Block 70 sería muy bueno. Mucho mejor si uno dice que escalemos a la quinta generación, que sería el F-35. Además de ser un avión que cumple un rol furtivo muy importante, es un sensor que multiplica la capacidad estratégica de otros aviones”.
Eso sí, realizó una salvedad. “Los dos son norteamericanos”, por lo que la posibilidad de tener alternativas y no depender de un proveedor sería positiva, pero también “tendría un costo logístico y económico de mantener otro avión. Ahí se plantea la posibilidad de 3 aviones europeos: el Gripen, el Eurofighter y el Rafale, todos excelentes aviones”.
“En el caso del Gripen, la ventaja que tiene, que se ha demostrado en Brasil y Colombia, es la transferencia tecnológica, eso no lo tenemos. Eso que hizo Brasil, de ensamblar un avión en su territorio, sería un salto muy importante. La otra alternativa es el Rafale, que también se ha mencionado. Es un excelente avión bimotor”.


Alguno de estos aviones salvo los F-16 claramente, ¿Ha sido probado en combate?
De estos aviones, tanto el Rafale como el Eurofighter se han probado en combate. “Esto es muy importante. Fue uno de los aspectos por los que se resolvió Chile en los 2000′ por el F-16: está extendido por más de 30 país y tiene experiencia en combate y horas de vuelo”, argumentó.
“Hay que diferenciar que hay tres niveles de evaluación”, estableció el profesor.
“Uno es el nivel técnico-institucional, donde la Fuerza Aérea va a abrir cuáles serían los candidatos. Eso está recién empezando y podría llevar un par de años más. Aparte de los aviones que hemos señalado, podrían incorporarse otros aviones más”, partió.
“Luego, viene la decisión política, que se superpone a la decisión técnico-institucional. Ahí hay aspectos sobre, por ejemplo, cuál es el proveedor, porque es una decisión estratégica que nos va a afectar por varios años. Luego, el tercer elemento es la decisión económica que marca el límite del cuánto. Recordemos que, cuando se resolvió por los F-16, tuvimos la crisis asiática y eso retrasó la compra”, rememora.
“Más que el avión, yo me quedo con cuál es la Fuerza Aérea que necesitamos para el 2050 y cuáles son las mejores ventajas por transferencia tecnológica”, sentenció.
Respecto al tiempo de demora de este proceso, compararlo con la vez anterior demoró cerca de seis o siete años. “Requiere todo un proceso. Muchas cosas pueden pasar en el camino. Cuando venga la decisión política van a haber, no diría presiones, pero los países van a querer ganar esta licitación”. Respecto al precio, “todos son caros porque no se compra solo el avión, sino toda la plataforma. En el fondo, lo que uno compra es paz”.

