Según un catastro del Ministerio de Bienes Nacionales, en Chile hay 43.471 islas. De ellas, hay cerca de diez mil que no tienen nombre y unas 19.471 son de propiedad fiscal.
Si sumamos la superficie de todas las islas en Chile alcanzamos las 8.278.411 hectáreas, lo que representa un 11% de la superficie total del terreno nacional. Estas se distribuyen, casi en su mayoría, en las regiones de Los Lagos, Aysén y Magallanes. La región del Biobío, en tanto, tiene tres grandes islas, cada una con sus particularidades y con su propia historia.
Estas son la Isla Quiriquina en Talcahuano, Santa María frente a Coronel y la isla Mocha frente a Tirúa. En Sala de Prensa revisaremos un poco de su pasado, presente y lo que las hace especiales.
Isla Quiriquina: su pasado arqueológico y como centro de detención
Quiriquina es una palabra en mapudungun. Algunas fuentes afirman que quiere decir “muchos zorzales” y otros que significa “pajonal de zorros”, siendo este último el término más aceptado.

Sea como fuera, la isla ha estado habitada desde miles de años antes de la llegada de los europeos. Cuando el español García Hurtado de Mendoza la descubrió a ojos españoles en 1557, cientos de personas ya la habitaban. Por eso que uno de los mayores atributos de esta isla es su riqueza arqueológica.
La primera arqueóloga en visitar la Quiriquina fue Zulema Seguel. Según un informe escrito de su puño y letra, la primera visita fue en 1964. Sus prospecciones le permitieron identificar al menos 13 sitios arqueológicos en sus poco más de 4,86 kilómetros cuadrados y 130 metros de altura máxima sobre el nivel del mar.

Actualmente la isla es propiedad del Estado de Chile y su administración corre por cuenta de la Armada. En este contexto, la Quiriquina se transformó en uno de los centros de detención más conocidos de la Región del Biobío.
Los informes de violaciones a los derechos humanos, como el Rettig y otros, sentenciaron encarcelaron, torturaron y se hizo desaparecer a personas en la isla Quiriquina. Todo esto, claramente, a manos de agentes del Estado.
Hay otro episodio que no se puede dejar de mencionar tras el hundimiento del crucero alemán Dresden en 1915 durante la Primera Guerra Mundial, más de 300 marinos alemanes fueron forzosamente enviados por el gobierno chileno a la Isla Quiriquina. El objetivo de esta medida fue fijar la neutralidad de Chile. Los marinos vivieron hasta 1921 en la posición insular dejando una huella profunda en la historia de esta posición insular.

Hoy, esta posición insular es sede de la Escuela de Grumetes Alejandro Navarrete Cisternas y se puede visitar, pero con previa autorización de la Marina. Lo usual es que se hagan visitas guiadas de delegaciones de colegios, establecimientos o grupos de personas.

